En España, no todas las personas que llegan a la edad de jubilación han cotizado lo suficiente para recibir una pensión contributiva.
Para estos casos existe la pensión no contributiva, una ayuda económica destinada a garantizar un mínimo de ingresos en la vejez.
Se trata de una prestación económica que el Estado otorga a las personas mayores de 65 años que no han alcanzado el mínimo de años cotizados al sistema de la Seguridad Social. Su objetivo es asegurar ingresos mínimos para cubrir necesidades básicas, independientemente del historial laboral del solicitante.
La cuantía individual de la pensión no contributiva básica es de 517,30 € al mes (7.242,20 € al año), aunque puede variar según circunstancias personales, familiares o discapacidad.
El trámite puede hacerse:
Documentación: DNI, certificado de empadronamiento, declaración de ingresos, y en algunos casos informes médicos o certificados de discapacidad.
Se puede cobrar junto a otras ayudas siempre que no se superen los umbrales de ingresos, como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o complementos por alquiler.
Más de 255.000 personas se beneficiaron de esta pensión en 2024. Especialmente mujeres y personas mayores que trabajaron en la economía informal o sin cotizar lo suficiente.
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